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Currito, el niño de La Perla
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Después de haber surcado siete mares con "La increíble historia de un tal Cristóbal Colón", de habernos trasladados a la Edad Media con "Arturo, el gitanito de Camelot" y de haber escuchado pacientemente "Los cuentos de África", el teatro La Tabarra vuelve a los escenarios una vez más con la puesta en escena de "Currito, el niño de La Perla".
En esta ocasión, nos trasladamos a un blanco y pequeño pueblecito marinero presidido por un faro, donde no falta ninguno de los personajes típicos: vendedores de pescado, el alcalde, el alguacil, el cura la guardia civil... y Currito, un niño que sueña con ser torero. También un par de pillos que nos recordaran que las cosas no siempre son lo que parecen.
Se forjara una trama para robar el collar de la Virgen del Mar, pero la astucia del viejo sargento y una idea brillante de Currito, ayudara a desenmascarar a los villanos. Al final, esto permitirá que Currito, además de conseguir a la chica de sus sueños, vea cumplida la ilusión de torear en las capeas de su pueblo... o no. Mejor será que todos os quedéis a ver el final de esta enredadora historia.
El teatro La Tabarra, tras largas y constantes investigaciones en el arte y maestría de los títeres, ha llegado a la conclusión de que hay que abandonar la casa por el balcón arriesgándose con un salto al vacío, pero cercano al suelo. Hemos intentado distanciarnos del teatro comercial, sin demasiadas complicaciones, que se aleja del verdadero sentido del "ARTE". Emprendemos un nuevo rumbo sujetos por un finísimo hilo imaginario. Como si se tratase de verdaderos autómatas, los actores de carne y hueso nos afanamos por fusionarnos con las marionetas en una manipulación mas directa y cercana al publico. Todo, movido por el deseo de hacer participe a los espectadores de las continuas y constantes improvisaciones necesarias para el desarrollo del espectáculo; controlado siempre de cerca por los actores para que no caiga en picado hacia una anarquía incontrolada que lo conduciría al caos. Queremos arrojar fuera de nosotros todas aquella sensaciones que percibimos a través de los sentidos de una forma educada, responsable, limpia sincera y sin complejos. Y todo esto... para disfrute de pequeños y mayores.
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